PORQUE SÍ

12.05.2016 22:05

Hoy me apetecía escribir. Así sin más. Sobre nada en concreto, sobre todo en abstracto. Pero necesitaba poner tinta negra sobre papel blanco, ¿o no era así?

Me apetecía escribir sobre esas cosas, grandes o pequeñas, que hacemos sin pensar. Como cuando no podemos evitar bailar una canción que va sonando en nuestros cascos, o cuando le sonreímos a una niña pequeña que se nos queda mirando. Como cuando te abrazo de repente, o subo con dos cafés en la mano. O por ejemplo, cuando me lanzas esa mirada y ambas sabemos lo que está pasando.
Esas cosas que nos ocurren sin más, sin forzar, como quién lee 200 páginas de Grisham sin darse cuenta o llega tarde por quedarse charlando en un banco mientras come regalices.

Yo soy de esas que creen en lo natural, en lo que nos sale de las tripas y no del cerebro.

Para mí, esas cosas que hacemos por inercia son las que verdaderamente marcan quiénes somos. Porque no hay nada más puro y real que cuando te ilusionas como una niña de tres años con una piruleta, una veinteañera con entradas para su grupo favorito.

Sinceramente, deberíamos hacer más esas cosas y menos las que tenemos que obligarnos a nosotros mismos para poder superarlas.
Y si te preguntan que por qué caminas dando saltitos, le contestas algo simple: PORQUE SÍ